martes, 12 de enero de 2010

...Y la imagen saltó de la pantalla






Cómo lograr que las imágenes proyectadas en una pantalla parezcan 'salir' de ella es, en última instancia, cosa de dos: los ojos. El ser humano tiene visión binocular, y el cerebro interpreta la información que llega de estos órganos para terminar creando una sensación espacial.

El estudio de la visión binocular hizo posible que, ya en 1838, Sir Charles Wheatstone creara la estereoscopía, que no es más que la representación de una misma imagen ligeramente modificada para cada ojo; es decir, cada ojo procesa su propia imagen, que varían mínimamente en función de su perspectiva, y cuando el cerebro las une y las procesa se crea una sensación de relieve.

Existen varias técnicas para recrear imágenes estereoscópicas, desde las más simples hasta las más sofisticadas. ¿Quién no recuerda, por ejemplo, los libros de 'El Ojo Mágico'? Auténticos 'bestseller' de los 90, estaban llenos de fotografías rarísimas (estereogramas) que uno tenía que mirar bizco, pegar la nariz al papel e ir separándose lentamente, con los ojos desenfocados. Esos libros provocaban algún que otro dolor de cabeza, aunque con un poco de paciencia y entrenamiento se podría ver una imagen 'en tres dimensiones'.

Otras técnicas son más 'cómodas' para la visión, como las autoesteroscopias, que no requieren gafas o dispositivos ópticos especiales para ver la ilusión de profundidad en una imagen en dos dimensiones. Tradicionalmente, para disfrutar de una estereoscopía se han utilizado visores —las postales en 3D encerradas en unos minivisores de plástico, tan de moda hace unos años en muchas zonas turísticas, o el mítico sistema View Master— o gafas especiales, con lentes de diferente color para cada ojo.

Y el cine ha echado mano de estas técnicas desde hace décadas, hasta ahora con escaso éxito. Se han utilizado durante años técnicas de generación de anaglifos, es decir, imágenes estereoscópicas que constan de dos capas de color (suelen ser rojo y azul) superpuestas, pero ligeramente movidas. El uso de unas gafas con lentes cada una con un filtro de un color (rojo y azul) hace que el ojo cubierto por el filtro rojo perciba las partes de ese color como blancas, y las partes azules como oscuras. El cubierto por el filtro azul percibe el efecto opuesto. Y el cerebro interpreta la imagen en 3D.

Las películas han de ser rodadas mediante técnicas de filmación estereoscópica, es decir, que se debe trabajar con dos cámaras, una que dará la imagen del ojo derecho, y la otra, para el ojo izquierdo. Es como rodar dos películas simétricas.

Ahora, el cine abraza de nuevo el 3D con tecnologías que han perfeccionado sobre todo la exhibición de las películas. Hay tres sistemas distintos de proyección comercial: el Real D, el Dolby 3D y el XPanD.

El Real D, impulsado por Sony, consigue proyectar imágenes estereoscópicas mediante el uso de una máquina (en lugar de dos, como otros sistemas), que genera el efecto al alternar un fotograma para el ojo izquierdo y un fotograma para el ojo derecho mediante un polarizador de control electrónico. Cada fotograma se proyecta en tres ocasiones para reducir el parpadeo, y en total se proyectan 72 fotogramas por segundo y ojo. Proyecta sobre una pantalla especial gris, y su principal ventaja es que las gafas que debe usar el espectador son desechables y muy baratas.

El Dolby 3D funciona mediante la división del espectro dentro del proyector con una rueda de color giratoria. Las gafas lo bifurcan en seis bandas y permiten que cada ojo vea la mitad.

Por último, el sistema XPanD requiere un tipo de gafas activas con obturador LCD que sincronizan con la pantalla a través de infrarrojos. Las lentes de estas gafas son transparentes, pero al aplicar un determinado impulso eléctrico se vuelven momentáneamente opacas. Estas gafas oscurecen la visión de los ojos de manera alternativa, al mismo tiempo que la proyección muestra alternativamente diferentes perspectivas de cada ojo.

martes, 5 de enero de 2010

contaminacion por los aires



¿se puede llamar aire a lo que respiramos? o ¿es solo humo lo que respiramos?



la contaminación atmosférica se aplica por lo general a las alteraciones que tienen efectos perniciosos en los seres vivos y los elementos materiales, y no a otras alteraciones inocuas. Los principales mecanismos de contaminación atmosférica son los procesos industriales que implican combustión, tanto en industrias como en automóviles y calefacciones residenciales, que generan dióxido y monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, entre otros contaminantes. Igualmente, algunas industrias emiten gases nocivos en sus procesos productivos, como cloro o hidrocarburos que no han realizado combustión completa.

La contaminación atmosférica puede tener carácter local, cuando los efectos ligados al foco se sufren en las inmediaciones del mismo, o planetario, cuando por las características del contaminante, se ve afectado el equilibrio general del planeta y zonas alejadas a las que contienen los focos emisores.